| Iniciamos
este viaje en Coyhaique, la capital de la región
de Aysén (XI), con dirección al norte. La
partida es por una pendiente muy elevada, pero al menos
el camino es pavimentado, lo que le quita un poco de dificultad
al inicio de la travesía. Encontraríamos buen
camino hasta Villa Amegual. Luego el pavimento es bruscamente
reemplazado por tierra y ripio, con un deterioro marcado
por las condiciones climáticas desfavorables.
En
el trayecto hay pueblos que no están lejos entre
sí, por lo que las jornadas diarias se pueden definir
de acuerdo a la distancia entre ellos. En el resto del camino
la vegetación es tan tupida que pueden pasar horas
sin encontrar un lugar donde acampar. También hay
que tener en cuenta la alta probabilidad de que llueva y
acá no hay mucho donde elegir. Después de
pedalear dos días bajo la lluvia te vas a acostumbrar
y ni lo notarás, aunque tu bici sí (lleva
varios patines de freno).
Pese
a existir diversos pueblos a una distancia corta entre ellos,
lo extremo del clima dificulta el avance, cuesta más
pedalear y llegar a los destinos. Por ello es de gran importancia
abastecerse de todo lo necesario ya que en el camino no
existen lugares para comprar alimentos. Con repecto al agua,
cada ciertos tramos, muy cortos, hay vertientes con agua
limpia que se puede beber con confianza.
El
tipo de camino sumado a las constantes lluvias muestran
una ruta bastante pesada, con sectores con calamina que
la empeoran y dos cuestas que destacan por su dificultad:
Queulat y Moraga. En todo caso no estamos reclamando, sabemos
que una carretera pavimentada cambiará toda la mística
del viaje. Por eso es que te recomendamos ir pronto si es
que aún no lo has hecho y que puedas disfrutar de
toda la ruta lo más natural posible.
Cuestas
importantes:
A la salida de Coyhaique: el camino es pavimentado y hay
varias pendientes a lo larg0.
Queulat: el camino es de ripio y con mucha calamina (camino
como alfombra arrugada), son unos 5 Km. con un paisaje para
disfrutar y sufrir.
Saliendo de Villa Santa Lucía: es la llamada Cuesta
Moraga. Presenta una pendiente marcada, dando la sensación
que no acabará nunca.
El
clima incide demasiado en el avance por esta ruta, si te
toca lluvia como a nosotros cada día, recomendamos
puro aperrar, no queda otra. Ánimo!
|